Hubo un tiempo donde las agencias de publi molaban. Eso es lo que me llevó a enamorarme de la profesión: la magia de la publi y del PR y la de trabajar cambiando el mundo. Wow. Grandes creativos, grandes campañas y mucha pasta para todos.

Malas noticias. Hoy, ya no pasa lo mismo. Algunas agencias tradicionales – incluso las llamadas digitales- han dejado, lamentablemente, de ser generadoras de gran cambio, han dejado de ayudar, por lo menos a marcas que no puedan asumir sus fees y su modelo.

La mayor parte (no todas, menos mal) han caído en un momento ego; arrastradas por el nerviosismo de la crisis que pasamos hace unos años, por su poca escalabilidad y por sus grandes estructuras que inevitablemente lleva a fees altos. Han ido desconectando de sí mismas, de sus propios clientes y especialmente del usuario final; el user.

Era necesario re-enfocar el modelo y escuchar más. Escuchar y pensar. Especialmente para las pequeñas y medianas marcas; que constantemente no tenían derecho a un buen marketing.

Escuchar a ese cliente, a ese emprendedor, brand manager o Marketing Diretor, e incluso al CEO que hasta ahora solo podía recibir este mensaje de las grandes agencias.

Sólo trabajo para grandes marcas, o si acaso para marcas que me aporten algo. Así ha sido toda la vida. Lo siento.

Mi posicionamiento de agencia marca la estrategia, y esta no tiene porque ser la de tu marca. Es lo que sé hacer. Lo siento.

Mis precios son los que ves – no puedo bajarlos más de verdad…- y si no puedes pagarlos búscate un poco vida en otro lado …sorry.

Si llevas mucho tiempo aquí al final tu cuenta, muchas veces, la acaban llevando trainees con menos experiencia de la que debería… no puedo hacer otra cosa.

Dramático. Si queremos retomar el pulso, impactar y ayudar, ¿por qué no cambiamos el modelo y lo digitalizamos del todo?¿Por qué no lo democratizamos? Seamos agencia. Ayudemos, impactemos, mejoremos. Es ahora.

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